|
Cuando miramos al mundo en nuestro derredor distinguimos fácilmente entre objetos y seres animados y, dentro de estos últimos, somos capaces de percibir intencionalidad a través de la dirección de sus movimientos o sus miradas. Gran parte de ello se debe al procesamiento de nuestro sistema visual, que por varias vías paralelas capta diversos aspectos de las imágenes e integra todo finalmente, digamos, en un cuadro de conjunto. Pero dicho sistema, a pesar de su riqueza y complejidad, no basta. A |